El tiempo parece ser una plataforma sobre la que hacemos evaluaciones, todo se revaloriza o degrada su valor con él.
Tal vez la historia es tan sólo la de la moral que imperaba y su cotejo con la imperante.
En el campo de las artes, con su transcurrir,se tiende a aceptar masivamente aquello que había sido despreciado.
En la plástica son infinitos los ejemplos. En el campo del rock, que nació como meme musical telemático, amplificado para millones, internet es una herramienta extraña, pues aunque habilita acceso, al mismo tiempo lo tapa con su saturada información,y publicacaciones infinitas de todo prosumidor que lo desee. Sin capacidades semánticas en casi todos los buscadores mayormente utilizados lo obsoleto sigue adueñándose del presente.
Basta de mis pareceres infosféricos!
Volviendo a la historia, en unos días se cumplirán 30 años de la salida de un disco bien despreciado en su momento, y aunque hoy podría criticarle aspectos en el engreimiento de autopublicarme, me parece bueno compartirlo.
El internauta desprevenido viendo este video, supondrá que se trata tan sólo de una ficción. Pero no lo es, no lo es…. No!
Como resultado del trabajo en laboratorio, a partir de las invenciones de Ernst Chladni y ante los resultados supernaturales obtenidos, D.M. y su equipo, se formulan una singular hipótesis.
Realizan múltiples experimentos, y deciden cambiar de rumbo. Finalmente en sólo dos sesiones graban una decena de composiciones musicales.
Éste particular grupo de trabajo acuerda, entonces, hacer pública su nueva tesis a la brevedad.